La experiencia no puede convertirse en una barrera para volver a trabajar

por Federico Rosso | Ago 6, 2026 | Perspectivas y opinión | 0 comentarios

Por José Salas
Asesor en Talento Humano de la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR)

Cuando hablamos de talento humano solemos concentrarnos en los jóvenes que buscan su primer empleo o en la necesidad de formar nuevos perfiles para responder a los cambios tecnológicos. Sin embargo, existe otro grupo de personas que merece la misma atención: trabajadores con una amplia trayectoria laboral que, tras perder su empleo, encuentran cada vez más difícil reincorporarse al mercado de trabajo.

No se trata de personas sin experiencia o sin disposición para trabajar. Por el contrario, en muchos casos cuentan con años de conocimiento acumulado, habilidades técnicas consolidadas y una valiosa cultura de trabajo. El desafío hoy esx otro. El mercado laboral ha cambiado a una velocidad que muchos no tuvieron oportunidad de seguir.

La transformación digital, la automatización de procesos y la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas han modificado los perfiles ocupacionales en prácticamente todos los sectores productivos. Hoy, incluso puestos que tradicionalmente requerían poca interacción con la tecnología demandan competencias digitales básicas, manejo de plataformas, análisis de información o nuevas formas de comunicación y trabajo colaborativo.

Como resultado, muchas personas quedan excluidas no por falta de capacidad, sino porque necesitan actualizar sus conocimientos. Esta situación representa un reto para ellas, pero también una pérdida para el país. Costa Rica no puede darse el lujo de desaprovechar el talento, la experiencia y el conocimiento de miles de trabajadores que todavía tienen mucho que aportar al desarrollo económico.

La respuesta tampoco pasa por comenzar de cero. Lo que muchas de estas personas requieren no es una nueva carrera, sino procesos ágiles de actualización que les permitan incorporar las competencias tecnológicas que hoy exige el mercado laboral. La experiencia ya la tienen; lo que necesitan es fortalecer las herramientas que les permitan volver a competir por un puesto de trabajo.

En este sentido, celebramos la iniciativa del Ministerio de Educación Pública de actualizar el papel del Departamento de Educación para Personas Jóvenes y Adultas (DEPJA), una instancia que dispone de una estructura ya establecida en todo el territorio nacional y de un mandato constitucional orientado precisamente a ofrecer oportunidades educativas que permitan mejorar la condición intelectual, social y económica de las personas. Esta renovación representa una valiosa oportunidad para fortalecer su contribución a los retos actuales del mercado laboral.

Esta infraestructura podría convertirse en un instrumento estratégico para desarrollar programas cortos, flexibles y pertinentes de actualización de competencias dirigidos a trabajadores desempleados que necesitan reforzar sus habilidades tecnológicas. Aprovechar esta capacidad instalada permitiría responder con mayor rapidez a las necesidades del mercado laboral, sin que el país deba crear nuevas instituciones o estructuras para atender este desafío.

Además, esta visión se alinea plenamente con el artículo 83 de la Constitución Política, que establece la responsabilidad del Estado de promover la educación de personas adultas como un mecanismo para mejorar sus oportunidades de desarrollo y participación económica.

En un contexto donde la tecnología evoluciona cada vez más rápido, la actualización de competencias ya no puede entenderse como un proceso excepcional, sino como una necesidad permanente. Las habilidades que hoy demanda el mercado laboral seguirán transformándose y el país debe estar preparado para ofrecer respuestas ágiles a quienes necesitan adaptarse.

Costa Rica enfrenta el reto de formar el talento del futuro, pero también el de reincorporar al talento que ya posee. Lograrlo requiere una visión más amplia de las políticas de empleo y formación, donde la experiencia sea reconocida como un activo y no como una desventaja.

Aprovechar la infraestructura existente para fortalecer las competencias digitales y tecnológicas de las personas desempleadas con trayectoria laboral representa una oportunidad para el país. No solo contribuiría a reducir el desempleo y responder a las necesidades de las empresas, sino que también permitiría aprovechar uno de los recursos más valiosos que tiene Costa Rica, que es el conocimiento y la experiencia de su gente.

Porque, al final, el reto no es elegir entre experiencia o tecnología. El verdadero desafío consiste en lograr que ambas trabajen juntas para construir un mercado laboral más inclusivo, más productivo y mejor preparado para el futuro.

 

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