Innovación con IA: el criterio importa más que la tecnología

Innovación con IA: el criterio importa más que la tecnología

Cada semana aparece una nueva herramienta de IA prometiendo resolver un proceso, un reporte o una tarea que antes tomaba horas. Es comprensible sentir la tentación de aplicarla a todo lo que se pueda. Pero de la experiencia acompañando proyectos de innovación en distintos sectores, hemos aprendido que ese no es el camino que mejor funciona. Aplicar IA porque se puede, y no porque realmente aporta, rara vez genera el retorno que se espera.

La innovación con IA no es, en el fondo, un ejercicio de cobertura tecnológica. Es un ejercicio de criterio. Y el criterio, a diferencia del software, no se compra: se construye con método y con experiencia.

Lo que hemos visto que funciona: empezar por el proceso, no por la herramienta

Antes de automatizar cualquier cosa, vale la pena entender primero cómo funciona realmente ese proceso hoy: dónde están sus cuellos de botella y qué parte del trabajo genera valor genuino. Cuando se salta ese paso, el resultado suele ser una automatización costosa que resuelve un síntoma —lentitud, errores manuales— sin tocar la causa real, que casi siempre es un proceso que se puede rediseñar desde su raíz.

Poner inteligencia artificial sobre un proceso que no se ha revisado no lo mejora; solo lo hace más rápido en su forma actual.

La pregunta que marca la diferencia

Antes de automatizar, nos gusta hacer una pregunta simple: ¿esta actividad realmente se beneficia de la inteligencia artificial, o se resuelve mejor con algo más simple —una API, una plantilla, un ajuste al flujo de trabajo?

Esa pregunta cambia el punto de partida. En lugar de asumir que la IA es la respuesta correcta para todo, invita a clasificar cada actividad según su naturaleza real. Algunas tareas sí son buenas candidatas para la IA: aquellas que requieren juicio, interpretación de contexto variable o decisiones no estructuradas. Otras son simplemente reglas de negocio que parecen complejas, y se resuelven con una integración sencilla, sin necesidad de inteligencia artificial.

Por eso creemos que la madurez en innovación no se mide por cuánta IA usa una empresa, sino por la calidad del criterio con el que decide dónde aplicarla y dónde no.

Un enfoque que nos ha funcionado bien sigue cuatro pasos: primero, documentar el proceso tal como funciona hoy, sin idealizarlo. Segundo, rediseñar el proceso evaluando dónde se beneficia de la IA y dónde no. Tercero, diseñar una arquitectura objetivo que combine automatización simple donde corresponde e inteligencia artificial donde realmente aporta. Y cuarto —el paso que más se suele dejar de lado— construir un caso de negocio honesto, que incluya explícitamente qué no conviene automatizar y por qué.

El freno casi nunca es la tecnología

Algo que se repite en casi todos los procesos de rediseño en los que hemos participado: el verdadero freno rara vez es técnico. La tecnología para automatizar casi siempre existe o es alcanzable. Lo que suele frenar el avance son decisiones organizacionales pendientes: quién tiene autoridad para aprobar algo, cómo se gobierna un proceso entre distintas áreas, qué políticas internas llevan tiempo sin actualizarse.

Cuando se confunde un bloqueo organizacional con un problema tecnológico, es fácil invertir en la solución equivocada. Por eso preferimos nombrar ambos tipos de obstáculo por separado desde el inicio: la tecnología no puede resolver una decisión de negocio que la organización todavía no ha tomado.

La honestidad como parte del método

Otro principio que tratamos de sostener en cada piloto de IA es la disposición a mostrar también lo que no funcionó. Un piloto que solo reporta éxitos no termina de ser útil como aprendizaje. El verdadero valor de experimentar con IA está en poder decir, con la misma claridad, “esto sí sirvió” y “esto no, y así lo supimos”. Esa honestidad no es un gesto de humildad; es lo que permite decidir con más criterio dónde invertir el siguiente esfuerzo de innovación.

Una invitación

Para las empresas costarricenses, no se trata de sumarse a la conversación sobre IA —esa conversación ya está sucediendo en todas partes—. Se trata de desarrollar, puertas adentro, el criterio para decidir dónde la inteligencia artificial realmente aporta y dónde solo agrega complejidad innecesaria. Ese criterio, más que cualquier herramienta, es el verdadero activo de innovación de una organización.

Desde el Innovation Studio de GBM acompañamos a empresas de la región en estos procesos de rediseño, ayudando a entender procesos, evaluar dónde la inteligencia artificial aporta valor real y diseñar soluciones con criterio técnico y organizacional.

Agustín Caldevilla

Líder del Innovation Studio de GBM

Inteligencia Artificial en las organizaciones: el reto no es adoptarla, sino saber cómo hacerlo

Inteligencia Artificial en las organizaciones: el reto no es adoptarla, sino saber cómo hacerlo

La Inteligencia Artificial dejó de ser una promesa del futuro para convertirse en una realidad que ya está transformando la manera en que las organizaciones trabajan, toman decisiones y se relacionan con sus clientes.

Sin embargo, incorporar Inteligencia Artificial no consiste simplemente en adquirir una herramienta, contratar una plataforma determinada. El verdadero reto está en integrar la IA de manera estratégica, responsable y sostenible dentro de la organización.

Y ahí surgen algunas preguntas fundamentales: ¿por dónde empezar?, ¿qué debería considerar una organización antes de implementar IA?, ¿qué implicaciones tiene para las personas y los procesos?, ¿y cómo evitar que la adopción de esta tecnología se convierta en una colección de iniciativas aisladas?

El primer paso no es tecnológico

Uno de los errores más comunes es comenzar preguntando: “¿Qué herramienta de Inteligencia Artificial podemos utilizar?”.

Una mejor pregunta sería:

¿Qué problema de nuestro negocio queremos resolver y cómo podría la Inteligencia Artificial ayudarnos a hacerlo mejor?

La tecnología debe estar al servicio de la estrategia, no al revés.

Antes de implementar una solución de IA, es importante identificar procesos que sean repetitivos, intensivos en información, susceptibles de automatización o que puedan beneficiarse de mejores capacidades de análisis y generación de conocimiento.

Esto permite pasar de una adopción basada en la curiosidad o la tendencia a una adopción basada en valor real para el negocio.

¿Qué debería considerar primero una organización?

La adopción de IA requiere analizar varios elementos que están profundamente conectados.

  1. Estrategia y objetivos

La organización debe tener claro qué quiere lograr: reducir tiempos, mejorar la experiencia del cliente, optimizar costos, aumentar la productividad, apoyar la toma de decisiones o desarrollar nuevos productos y servicios.

Si no existe un objetivo claro, será difícil medir si la implementación de IA realmente está generando resultados.

  1. Las personas

La Inteligencia Artificial no elimina la importancia de las personas; cambia la manera en que trabajan.

Por eso, la capacitación, la gestión del cambio y el desarrollo de nuevas competencias son elementos fundamentales.

No basta con poner una herramienta a disposición de los colaboradores. Es necesario enseñarles cómo utilizarla, cuándo utilizarla y, especialmente, cuándo no utilizarla.

La alfabetización en IA debe convertirse progresivamente en una capacidad organizacional.

  1. Los datos

La IA depende en gran medida de la calidad de la información con la que trabaja.

Datos incompletos, desactualizados, duplicados o mal gestionados pueden generar resultados deficientes, independientemente de lo sofisticada que sea la tecnología.

Por eso, una estrategia de IA también debe llevarnos a preguntarnos: ¿qué tan preparados están nuestros datos?, ¿quién puede acceder a ellos?, ¿cómo se protegen?, ¿qué tan confiables son?

  1. Seguridad, privacidad y ética

Utilizar Inteligencia Artificial implica nuevas responsabilidades.

Las organizaciones deben considerar aspectos como la protección de información confidencial, privacidad de los datos, propiedad intelectual, sesgos, transparencia y supervisión humana.

La pregunta no debería ser únicamente “¿podemos hacerlo?”, sino también “¿deberíamos hacerlo y bajo qué condiciones?”.

Una adopción responsable de IA necesita reglas claras y mecanismos de control.

  1. Procesos y el manejo

Otro aspecto clave es establecer quién decide qué soluciones de IA se implementan, quién las supervisa, cómo se evalúan sus resultados y qué ocurre cuando una herramienta comete un error.

Esto requiere desarrollar mecanismos de gobernanza de Inteligencia Artificial que permitan innovar sin perder de vista los riesgos.

Empezar pequeño para aprender rápido

Una organización no necesita transformar todos sus procesos al mismo tiempo.

De hecho, puede ser más efectivo comenzar con casos de uso concretos, de bajo riesgo y alto potencial de impacto.

Un proyecto piloto permite experimentar, medir resultados, identificar riesgos y aprender antes de escalar.

La pregunta entonces cambia de:

“¿Cómo implementamos IA en toda la organización?”

a:

“¿Cuál es el caso de uso adecuado para comenzar y qué podemos aprender de él?”

Ese cambio de enfoque puede hacer una gran diferencia.

La verdadera transformación es cultural

Quizás uno de los mayores retos no sea tecnológico, sino cultural.

Adoptar Inteligencia Artificial implica cuestionar la forma tradicional de hacer las cosas, experimentar, aprender nuevas habilidades y aceptar que algunos procesos pueden cambiar radicalmente.

Por eso, una estrategia de IA necesita liderazgo.

Los equipos directivos deben establecer una visión clara, comunicar los objetivos, promover la experimentación responsable y crear espacios donde las personas puedan aprender y adaptarse.

La IA no debería reemplazar el criterio; debería potenciarlo

Una organización preparada para la Inteligencia Artificial no es necesariamente aquella que utiliza más herramientas.

Es aquella que sabe dónde la IA aporta valor, dónde existen riesgos y dónde el criterio humano sigue siendo indispensable.

La tecnología puede procesar grandes cantidades de información, identificar patrones, automatizar tareas y generar contenidos. Pero las decisiones importantes siguen requiriendo contexto, experiencia, pensamiento crítico y responsabilidad.

Por eso, el futuro no debería plantearse como una competencia entre personas e Inteligencia Artificial.

El verdadero desafío es aprender a construir una relación efectiva entre personas, tecnología y estrategia.

Entonces, ¿por dónde empezar?

Una ruta inicial podría resumirse en cinco preguntas:

  1. ¿Qué problema queremos resolver?
  2. ¿Qué procesos pueden beneficiarse de la IA?
  3. ¿Contamos con los datos, capacidades y personas necesarias?
  4. ¿Qué riesgos debemos gestionar antes de avanzar?
  5. ¿Cómo vamos a medir el valor que estamos generando?

Responder estas preguntas antes de elegir una herramienta puede evitar inversiones innecesarias y, sobre todo, ayudar a construir una estrategia de Inteligencia Artificial alineada con las verdaderas necesidades de la organización.

La pregunta ya no es si las organizaciones van a utilizar Inteligencia Artificial.

La pregunta es cómo van a hacerlo.

Porque incorporar IA no es simplemente adoptar una nueva tecnología. Es emprender un proceso de transformación que involucra estrategia, procesos, datos, personas, cultura y gobierno.

Y las organizaciones que logren integrar todos estos elementos de manera consciente estarán mejor preparadas no solo para aprovechar las oportunidades de la Inteligencia Artificial, sino también para enfrentar responsablemente los desafíos que trae consigo.

La transformación comienza con la tecnología, pero se sostiene con las personas y la estrategia.

Si le interesa conocer más sobre sobre productos y servicios asociados a IA, puede visitar nuestro sitio web

https://www.hermes-soft.com/site/hermes-soft/index

CICR: uso de la Inteligencia Artificial gana terreno en la industria manufacturera, pero persisten brechas en su adopción

CICR: uso de la Inteligencia Artificial gana terreno en la industria manufacturera, pero persisten brechas en su adopción

  • 53% de empresas manufactureras encuestadas señalan que utilizan algún tipo de sistema o software de Inteligencia Artificial (IA); “organización de procesos de administración o gestión empresarial” y “marketing o ventas” son los usos más extendidos.
  • El uso de la IA por parte de las empresas manufactureras todavía no evidencia efectos negativos sobre el empleo.
  • La falta de conocimientos a lo interno es la razón más mencionada por las empresas que no usan IA, particularmente por las más pequeñas.

7 de setiembre de 2026. La Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR) dio a conocer nuevos resultados de su encuesta anual “Perspectivas Empresariales y Valoración de Factores de Competitividad de la Industria Manufacturera, 2026”, que por primera vez incorporó un módulo específico para conocer el grado de adopción, los principales usos y el impacto de la Inteligencia Artificial (IA) en las empresas manufactureras.

Los resultados muestran que la incorporación de esta tecnología ya alcanza a poco más de la mitad de las empresas consultadas, aunque con diferencias importantes según régimen y tamaño. Un 53% señaló utilizar actualmente algún sistema o software de Inteligencia Artificial, mientras que un 47% indicó que todavía no lo utiliza.

Entre las empresas del Régimen Definitivo, el 47,1% utiliza IA y el 52,9% no lo hace. En Zona Franca, en cambio, su adopción es considerablemente mayor: 7 de cada 10 empresas (71,4%) ya utilizan algún sistema o software de IA. Por tamaño también se observa una brecha: mientras el 60,6% de las empresas grandes del Régimen Definitivo utiliza IA, entre las PYME la proporción es de 38,9%.

Principales usos de la IA

Entre las empresas que ya utilizan Inteligencia Artificial, los usos más extendidos son la organización de procesos de administración o gestión empresarial (54,1%) y marketing o ventas (52,5%). Seguido por su utilización en actividades de investigación, desarrollo o innovación (36,1%), gestión contable, de control o financiera (32,8%) y procesos de producción o servicios (29,5%).

Los resultados muestran además patrones diferentes según el régimen donde opera la empresa. En el Régimen Definitivo, el principal uso se concentra en marketing o ventas (61%), mientras que en Zona Franca predomina la organización de procesos de administración o gestión empresarial (70%). Asimismo, el uso en procesos de producción o servicios alcanza un 35% en Zona Franca, frente a un 26,8% en el Régimen Definitivo.

Los datos reflejan así una doble brecha: no solo las empresas grandes muestran una mayor adopción de la IA, sino que también presentan un uso más diversificado. Para las PYME, el desafío pasa por facilitar el acceso a conocimientos y capacidades que les permitan incorporar estas herramientas en un conjunto más amplio de procesos y aprovechar su potencial para mejorar la productividad y competitividad.

Razones de no utilizar IA

Entre las empresas que todavía no utilizan Inteligencia Artificial, la principal barrera identificada es la falta de conocimientos especializados dentro de la organización. Un 62,5% señala que su talento humano actual no cuenta con los conocimientos requeridos en IA. Muy por debajo aparecen los costos asociados a su utilización (29,2%) y las preocupaciones relacionadas con protección de datos y privacidad (22,9%).

También existen diferencias según régimen. Entre las empresas del Régimen Definitivo que no utilizan IA, la falta de conocimientos internos es la principal razón (64,3%), seguida por los costos (26,2%). En Zona Franca, por su parte, sobresalen las preocupaciones relacionadas con protección de datos y privacidad (83,3%), seguidas por los costos y la falta de conocimientos, ambos con un 50%.

La brecha de conocimiento se hace particularmente evidente entre las PYME del Régimen Definitivo que todavía no utilizan IA: Un 73,3% señala la falta de conocimientos especializados como una de las razones para no incorporarla, frente a un 41,7% de las empresas grandes. Entre las PYME aparecen posteriormente los costos (30%) y la falta de claridad sobre las consecuencias legales de su utilización (23,3%). En las empresas grandes adquieren mayor relevancia las preocupaciones relacionadas con protección de datos y privacidad (33,3%).

Los resultados apuntan a que el principal desafío para ampliar el uso de la IA en la industria no es únicamente tecnológico o económico, sino de capacidades. Particularmente entre las PYME, cerrar las brechas de conocimiento y facilitar el acceso a formación especializada será fundamental para que un mayor número de empresas pueda incorporar estas herramientas de manera efectiva y responsable.

Impacto del uso de la IA sobre el empleo

Los resultados de la encuesta no evidencian hasta ahora un efecto negativo de la Inteligencia Artificial sobre la cantidad de trabajadores de las empresas manufactureras que la utilizan. Un 95,1% de estas empresas indicó que el número de colaboradores no ha cambiado como consecuencia de la incorporación de IA, sin diferencias significativas por régimen o tamaño. Solo un 1,6% reportó una reducción y otro 1,6% un aumento en la cantidad de trabajadores.

Este resultado debe analizarse también a la luz del tipo de utilización que actualmente predomina. La IA se está incorporando principalmente como una herramienta de apoyo a procesos administrativos, de gestión, marketing, ventas e innovación, y todavía tiene una presencia menor en los procesos directamente relacionados con la producción o los servicios. Esto podría ayudar a explicar por qué, en esta etapa de adopción, su incorporación no se ha traducido en cambios significativos en el número de trabajadores.

 Además, un 47% del total de empresas consultadas todavía no utiliza IA. Por ello, los resultados constituyen una primera fotografía de un proceso de transformación que apenas comienza a extenderse en la industria manufacturera costarricense, y cuyo impacto deberá continuar observándose conforme aumente su adopción y se amplíen sus usos.

CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL ESTUDIO

Representatividad de la muestra:
✓ 95% de nivel de confianza, con un 3.1% de error promedio de muestreo por estrato.

Características de la muestra:
✓ 115 empresas del sector industrial formal de 3 o más trabajadores.
✓ Empresas Encuestadas por tamaño: 49,6% Grandes (más de 100 trabajadores) y 50,4% PYME (20,9% Medianas y 29,6% Pequeñas).
✓ 75,7% empresas del Régimen Definitivo y 24,3% de Zona Franca.
✓ Las empresas encuestadas explican el 24,0% del empleo formal reportado al 31 de diciembre 2025 en el sector manufacturero privado ante la CCSS.
✓ Encuestas realizadas por teléfono, remitidas por correo electrónico o respondidas digitalmente, previo envío de la encuesta.
✓ Trabajo de campo: del 9 de abril al 15 de julio de 2026.

 

Todo sobre Sistemas de Puesta a Tierra: Seguridad y Eficacia

Todo sobre Sistemas de Puesta a Tierra: Seguridad y Eficacia

Los sistemas de puesta a tierra son uno de los componentes más importantes de cualquier instalación eléctrica y desempeñan un papel fundamental en la protección de personas, equipos e infraestructura. 

En Project Master entendemos que una adecuada puesta a tierra no solo mejora la seguridad eléctrica, sino que también es indispensable para el correcto funcionamiento de los sistemas de protección contra descargas atmosféricas. 

Por esta razón, nuestros proyectos incluyen diseño, evaluación, medición certificada, instalación y mantenimiento de sistemas de puesta a tierra como parte de una solución integral de protección. 

¿Qué es un sistema de puesta a tierra? 

Un sistema de puesta a tierra es un conjunto de elementos diseñados para proporcionar una trayectoria controlada y de baja impedancia que permita disipar corrientes eléctricas hacia el terreno de forma segura. 

Su función principal es ayudar a proteger: 

  • Personas. 
  • Equipos eléctricos. 
  • Sistemas electrónicos. 
  • Infraestructura. 
  • Procesos productivos. 

Cuando ocurre una falla eléctrica o una descarga atmosférica, la puesta a tierra contribuye a conducir la energía hacia el suelo, reduciendo riesgos y daños potenciales.  

La importancia de la puesta a tierra en la protección contra rayos 

Uno de los conceptos más importantes que deben comprenderse es que un pararrayos no trabaja de forma independiente. 

El pararrayos tiene la función de interceptar la descarga atmosférica, pero es el sistema de puesta a tierra el que proporciona el camino para disipar esa energía de manera controlada. 

Sin un sistema de puesta a tierra adecuado: 

  • La descarga no tendría una vía segura de disipación. 
  • Podrían presentarse daños en equipos eléctricos. 
  • Se incrementan los riesgos para las personas. 
  • La infraestructura podría verse afectada. 

Por este motivo, en Project Master concebimos cada sistema de protección contra rayos como una solución integral donde trabajan conjuntamente: 

  • Punta inhibidora captadora. 
  • Conductores de bajada. 
  • Acoplador de admitancias (Coplagauss). 
  • Sistema de puesta a tierra. 
  • Electrodo magnetoactivo. 
  • Sistema de disipación de energía. 

 Si desea conocer más sobre estas soluciones, le recomendamos leer nuestro artículo Pararrayos Faragauss FGE-LP02: Protección Integral Contra Descargas Atmosféricas. 

Beneficios de un sistema de puesta a tierra adecuado 

Mayor seguridad para las personas 

La puesta a tierra ayuda a reducir el riesgo asociado a corrientes peligrosas y eventos eléctricos inesperados.  

Protección de equipos eléctricos y electrónicos 

Los sistemas modernos incluyen equipos altamente sensibles que pueden verse afectados por sobretensiones o eventos eléctricos transitorios. 

Una puesta a tierra correctamente diseñada contribuye a minimizar estos riesgos. 

Mejor desempeño de los sistemas eléctricos 

La estabilidad eléctrica es fundamental para garantizar la continuidad operativa de instalaciones industriales, comerciales y corporativas. 

Soporte para sistemas de protección contra rayos 

Un sistema de protección contra descargas atmosféricas depende directamente del desempeño de la puesta a tierra para cumplir su función de forma segura. 

Componentes de un sistema de puesta a tierra 

Dependiendo de las características del proyecto, un sistema puede incluir: 

  • Electrodos de puesta a tierra. 
  • Conductores de conexión. 
  • Barras equipotenciales. 
  • Registros de inspección. 
  • Elementos de unión y conexión. 
  • Componentes para mejora de conductividad. 

La configuración adecuada dependerá de factores como: 

  • Tipo de instalación. 
  • Condiciones del terreno. 
  • Nivel de protección requerido. 
  • Requerimientos normativos. 
Plan Vital 3: una solución innovadora para transformar el capital en ingresos durante la jubilación

Plan Vital 3: una solución innovadora para transformar el capital en ingresos durante la jubilación

La jubilación ya no se considera una etapa de retiro pasivo. Hoy, las personas viven más años, (en Costa Rica, la expectativa de vida actual es de 81 años), mantienen proyectos personales, viajan, emprenden y buscan conservar su independencia económica. Esta nueva realidad ha generado la necesidad de contar con alternativas financieras que permitan administrar el patrimonio con mayor flexibilidad y control. Precisamente para responder a ese desafío, BN Vital desarrolló Plan Vital 3, una novedosa modalidad de renta temporal dirigida a personas pensionadas o mayores de 57 años.

Este producto, incorporado al Régimen Voluntario de Pensiones Complementarias, permite invertir recursos en colones o dólares y recibir pagos periódicos durante un plazo de tres años, convirtiendo el capital acumulado en una fuente de ingresos planificada y adaptable a las necesidades de cada persona.

Uno de los principales diferenciales de Plan Vital 3 es su nivel de personalización. Cada afiliado puede elegir la periodicidad con la que desea recibir sus pagos, ya sea mensual, trimestral, semestral o anual, y además puede definir el monto de la renta que mejor se ajuste a su realidad financiera. También tiene la posibilidad de realizar aportes extraordinarios para fortalecer el capital invertido durante la vigencia del plan.

A diferencia de otros productos de inversión tradicionales, Plan Vital 3 fue diseñado específicamente para una etapa de vida en la que la tranquilidad financiera y la capacidad de disponer de los recursos de manera ordenada cobran una relevancia especial. El esquema permite realizar retiros periódicos de hasta un 30% del capital por año durante tres años y recibir, al finalizar el contrato, el 10% restante junto con los rendimientos generados. De esta forma, las personas mantienen el control de sus recursos mientras disfrutan de un flujo de ingresos predecible.

La seguridad constituye otro de los atributos relevantes de esta propuesta. El producto opera dentro del marco regulado del sistema de pensiones complementarias y utiliza mecanismos supervisados para la transferencia de recursos, brindando transparencia y confianza a los inversionistas.

Además, Plan Vital 3 destaca por ser una alternativa con características poco comunes dentro del mercado de pensiones complementarias. Combina ingresos periódicos, flexibilidad para definir pagos, posibilidad de realizar aportes adicionales y control sobre la forma en que se distribuye el capital, aspectos especialmente valorados por personas que buscan estabilidad sin renunciar a la liquidez ni a la capacidad de tomar decisiones sobre su patrimonio.

Las personas interesadas pueden incorporarse al plan con una inversión inicial desde ₡2.500.000 o $5.000, lo que amplía el acceso a esta alternativa para quienes desean complementar sus ingresos, gestionar eficientemente recursos acumulados o planificar una etapa de jubilación más activa y financieramente organizada.

Aunque Plan Vital 3 está disponible únicamente para personas pensionadas o personas de 57 años o más, su propuesta resulta relevante para un público más amplio. Muchos trabajadores se involucran activamente en la planificación financiera de sus padres, familiares o personas cercanas próximas a la jubilación. También es un producto dirigido a inversionistas y clientes patrimoniales que buscan alternativas seguras y rentables para administrar sus recursos. Con una inversión inicial desde ₡2.500.000 o USD 5.000, este producto ofrece una alternativa novedosa para quienes buscan convertir parte de su capital en ingresos periódicos, con flexibilidad para adaptar los pagos a sus necesidades y objetivos financiero.

En un entorno donde las necesidades financieras evolucionan constantemente, BN Vital continúa fortaleciendo su propuesta de valor mediante el desarrollo de soluciones novedosas que se adaptan a los distintos momentos de vida de sus afiliados. Plan Vital 3 es un ejemplo de ese compromiso permanente con la innovación, la seguridad y la generación de opciones que permitan a las personas gestionar su capital con mayor tranquilidad, flexibilidad y confianza.

Contáctenos al 2212-0900, 800BNVITAL, WhatsApp 8951-5181, mediante nuestro chat ingresando al sitio web www.bnvital.com por medio de nuestro correo electrónico  bnvital@bncr.fi.cr.