Por Federico Varela Urbizo, Gerente General y Socio de HiPower Costa Rica.
¿Qué significa la transición energética?
Cuando hablamos de transición energética en Costa Rica nos referimos al paso de integrar nuevas fuentes renovables como solar, eólica y tecnologías de almacenamiento, en nuestro Sistema Eléctrico Nacional. En pocas palabras, diversificar nuestra matriz eléctrica, esto con el fin de reducir nuestra dependencia de la hidroelectricidad según el DOCSE, de enero a mayo 2025, la hidroelectricidad representó el 67% de la capacidad instalada y 70% de la producción total de energía.
El objetivo de la transición energética es claro: mitigar riesgos y así reducir la vulnerabilidad de nuestro sistema ante la cada vez más marcada estacionalidad climática, de la mano con que se atiende el crecimiento constante de la demanda eléctrica (vehículos, industria, turismo, climatización). Pero, para asegurar la estabilidad y confiabilidad de nuestro sistema, es fundamental que esta integración de recursos y tecnologías se realice de manera estratégica, ordenada y respaldada por un marco regulatorio claro.
Del recurso hidráulico al solar-eólico
Según el plan de expansión de generación PEG-ICE 2024-2040, pasaremos de 5MW en generación solar en 2023 a 551MW en 2030, un incremento de 110 veces sin contar generación distribuida y privada (dígase de paso: ambas muy necesarias). Por su parte, la generación eólica pasaría de 408MW en 2024 a 633MW para 2030, un aumento de 55% en capacidad. Esto sin duda nos llevará a una matriz más diversificada, pero también con otros retos; por ejemplo, la estabilidad en el rango de frecuencia ¿a qué me refiero con esto?
Mantener la frecuencia a Tempo
Pensemos en la frecuencia como la velocidad a la que se reproduce la música en un tocadiscos. Si va demasiado rápido o lento se desafina, esta debe ir a un determinado tempo para que suene bien.
Lo mismo pasa en el sistema eléctrico, la frecuencia se mide en hercios (Hz) y esta debe mantenerse dentro de un rango determinado para asegurar estabilidad. Cuando incorporamos tecnologías como solar y eólica a gran escala, estas nos ayudan a reducir la dependencia de una sola fuente, pero agregan mayor variabilidad al sistema lo que también nos expone a una red inestable. Entonces ¿qué hacer? Aquí es donde entran los sistemas de almacenamiento de energía capaces de aportar inercia sintética al sistema. Esta inercia ayuda a reducir esa variabilidad y brinda estabilidad.
El almacenamiento de energía como escudo: baterías formadoras de red
Conforme nos vamos acercando a un mix energético más diverso, mayor es la necesidad de acompañar esta transición con sistemas de almacenamiento que incorporen tecnologías formadoras de red o grid-forming. La cual se puede configurar para:
· Emular inercia y proporcionar respuesta rápida a cambios en la frecuencia o ‘’FFR ‘’.
· Restaurar sistemas con arranques en negro o ‘’Black Start’’.
· Brindar flexibilidad a la red de transmisión.
· Brindar robustez al sistema incrementando los rangos de corto circuito.
Considerando estas ventajas estamos cerrando el círculo y brindando estabilidad a un sistema más diverso.
El rol de la regulación
Actualizar la regulación para favorecer esquemas que incentiven la implementación de la tecnología debe ser prioritario. Estos sistemas de almacenamiento se van a ir integrando a nuestra red con o sin marco regulatorio, generar regulación adecuada resulta estratégico para fomentar la incorporación de esta tecnología formadora de red y con ello brindar mayor seguridad al sistema.
También, podríamos actualizar la normativa para pensar en remunerar la rápida respuesta a la frecuencia. Una opción es la de implementar esquemas donde se premie la entrega de potencia firme más energía y arranques en negro, así como agilizar trámites de interconexión o concesión para sistemas de almacenamiento. En fin, los retos que conlleva esta transición son grandes y el marco regulatorio juega un papel clave.
En suma, la transición energética debe estar orientada no solo a incorporar más fuentes renovables, sino a garantizar un sistema eléctrico resiliente, confiable y moderno. Para lograrlo, la diversificación de la matriz debe venir acompañada de tecnologías de soporte como el almacenamiento, y todo ello debe estar articulado bajo un marco normativo que facilite y acelere la transformación. El momento es ahora.
Este artículo fue publicado originalmente en La República de Costa Rica.

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